25 de junio de 2012

...y ¡acción!

Desperté con un ligero e irritante picor en la espalda. No supe bien por qué notaba un pinchazo constante en cada centímetro de mis lumbares y mis espinillas... Tanteé la penumbra en busca de mi mesita de noche pero sólo alcancé a rozar una pared lisa con la punta de los dedos. Definitivamente no me encontraba en mi casa. Entorné los ojos en busca de alguna sombra que me revelara dónde estaba cuando de repente oí una lenta y armónica respiración a mi derecha. Estiré el brazo con miedo de despertarlo y le rocé la espalda suavemente, notando en mis yemas como la pelusa de la piel un melocotón. Me incliné y le besé tímidamente la nuca mientras mis ojos comenzaban a materializar la estancia que había sido testigo de cómo un nuevo amor se había consumado horas antes. Casi pude percibir los engranajes de mi cerebro trabajando a toda velocidad, reconstruyendo escenas, besos, miradas y palabras que Morfeo había osado arrebatarme por un instante. El dolor que sentía en la espalda era producido por la quemadura que el sol me había producido en un día de playa reciente. Todo comenzaba a ponerse en su lugar...
Todo había ocurrido el día anterior. Había salido de mi casa por la tarde, a eso de las 19:00, había conducido hasta dónde tendría lugar el encuentro y apenas minutos después de intercambiar saludos y "por fines", intercambiamos nuestro primer beso. El primero de tantos que se sucedieron esa noche. Disfrutamos de una velada estupenda, de una cena magnífica y de una compañía brillante (el uno del otro). Cuando quisimos darnos cuentas yacíamos uno junto al otro, con lacabeza inclinada incapaces de separar nuestros labios por miedo a que el otro escapara. Me sentí como en casa, como en familia, como si le conociera de toda la vida, como si siempre hubiera estado con él y no hubiera habido más hombres en mi vida. Como si le amara...
En la penumbra del cuarto con su respiración por banda sonora comencé a preguntarme una vez más lo que tantas veces me había preguntado la noche anterior. No sabía lo que sentía, pero estaba claro que un punto de cordura había perdido al tirarme de cabeza a una aventura con alguien a quien apenas conocía. Y había hecho bien. Me había demostrado a mí mismo que cuando el corazón alza la voz por encima de la mente, no hay nada de malo en hacerle caso.
A lo largo de la mañana y los pocos días siguientes hasta llegar a hoy ambos hemos hablado sobre lo que estoy significa y lo que estamos haciendo.
- Que estemos corriendo no significa que tenga que salir mal, ¿no?
Pues la verdad es que no. Me encanta esta nueva forma de pensar que ha adquirido mi mente con esta nueva experiencia. Tenemos un montón de planes, de ideas, muchas ganas de hacer cosas... Y todo esto juntos. Nos queremos y nos lo demostramos. Apenas hace una semana que nos conocemos, pero es como si nos conociéramos de toda la vida. A veces un "te quiero" no tiene por qué hacerse esperar, ¿no? No sé qué es lo que está pasando en mi cabeza, no sé qué es lo que Antonio ha hecho para que esté así de embobado con él, para que sea lo primero que aparece en mi cabeza cuando amanezco, para que sienta que quiero estar con él siempre... Llámalo "novedad", llámalo "enchochamiento", llámalo "confusión", pero mientras vosotros buscais la palabra correcta yo, mientras tanto, lo llamaré "amor".
Cuan hombre de hojalata clamando un corazón, mis súplicas han sido oídas y me han dado un poco de aquello que todos los de mi entorno sienten y que a mí ya se me había olvidado. Ya sólo puedo continuar el camino de baldosas amarillas de regreso a casa y si es contigo de la mano, mucho mejor.
Cabe decir para concluir esta breve entrada de comienzo de temporada (la primera de muchas en las que el nombre de Antonio será protagonista, espero), que cuando los primeros rayos de sol despuntaban en el cuarto a través de las rendijas de la persiana, encontré sus labios aún entregados a las mieles del sueño, los besé y reaccionaron devolviéndome el mejor amanecer que me han dado jamás... Definitivamente, creo que, para bien o para mal, y muy a mi pesar (o al de mi mente), me he enamorado. En tus manos queda (que no quedo), Antonio...

Y una Banda Sonora no oficial para concluir. Es de un grupo que se ha ganado mi respeto en el último año, The Script, y me parecen increíbles.




Corazón 1 - Mente 0

18 de junio de 2012

Transición: fin de la segunda temporada...

Aquí llego, con la primera entrada del 2012 después de cerca de medio año sin escribir. Los marcadores ya oxidados de mi lucha constante están temblando ansiosos ante recientes acontecimientos que no tardarán en llegar. O al menos así lo espero. Pero todo a su tiempo, con calma, despacito y con buena letra, aunque lleve ya mucho tiempo sin escribir tanto en el blog como en mi corazón, creo que aún conservo algunas dotes literarias innatas con las que nací. Así que vamos al lío sin más dilación.
Llego tras más de 5 meses en silencio con un final. Sí. Es un final inevitable, necesario y esperado por mí. Tenía ganas ya de cerrar esta nueva etapa en mi vida, llena de pesimismo y malos momentos y así lo hago, ahora, mientras mi principito duerme y Campanilla revolotea sobre mi cabeza, juguetona. Quería dejar atrás muchas sensaciones y sentimientos que me han aturdido desde que escribí aquel lejano "Recapitulando", pero no tenía ni el valor, ni la fuerza y ni siquiera las ganas de hacerlo. Este año nuevo, lejos de estar marcado por una pasión que se me hacía intensa, los 2.321 km. se desvanecieron como vapor de agua en el vacío. Últimamente he obrado con la cabeza. Demasiado, diría yo. En apenas 5 meses ya he tenido tiempo de dejar el trabajo para aplicarme de lleno en mis estudios para fracasar (me ha quedado una para Septiembre por lo que mis expectativas de comenzar la carrera este año se ven demasiado condicionadas), así como de romper algún corazón que otro recientemente. Y ha sido precisamente porque mi mente me ha indicado que así lo hiciera. Mi último fracaso "amoroso" (si así puede llamarse) con Edu ha sido determinante para que deje de comerme tanto la cabeza por los días venideros en que no sé qué pasará y me ha obligado a mí mismo a no ser consciente de nada, a, simplemente, disfrutar del presente y dejar atrás el pasado; a, en definitiva, cumplir aquello de "Carpe Diem" con el que siempre nos llenamos la boca pero que pocas veces hemos experimentado realmente. Lejos de terminologías latinas, el verano acecha con su constante amenaza de disparar las hormonas... Quizá la trayectoria de la selección española de fútbol también tenga algo que ver con ello, aunque aún no hay nada ganado (esta tarde jugamos contra Croacia). Pero, en realidad, creo que estas ganas de poner un nuevo punto y final, de pasar a una nueva hoja o, puede que incluso, a un nuevo libro, hayan crecido por la aparición en escena de diversas personas.
En primer lugar me gustaría hablar de Sebas. Veamos... Sebas es un chico de 18 años, super buen niño, un cacho de pan, solidario, carismático y realmente maduro para la edad que tiene. Puede que algunas veces, pocas, pero algunas, sea un poco pesado, pero realmente es así porque se nota que está falto de cariño. Me encanta salir con él, reírnos, vacilarle y volver a reirnos... Comentar asuntos de política, religión, películas, series... En fin, de todo un poco. Pero lo que más me ha llamado la atención (sentimientos secundarios aparte), es la capacidad tan increíble y tan valorada por mí persona que tiene para escuchar a la gente. Es una de esas pocas personas que conozco que saben cómo prestar atención y cómo hacer que la persona que habla se sienta bien con el simple hecho de dialogar... No sé... Es un encanto de persona y me alegro de poder contar con él en mi corta pero buena lista de amigos. Espero que la amistad que está naciendo ahora no se nos vaya de las manos porque no me gustaría.
Hablando de amigos cabe destacar también que aunque hoy cierre definitiva y rotundamente esta etapa de mi vida, habrá personajes principales como Sara, Nata, Damián y Raúl que seguirán estando presentes, así como mi compañera de trabajo Katy e incluso mi 2.321, pero con connotaciones muy distintas a las tomadas hasta ahora. En cambio, otras personas o recuerdos, también se quedan atrás... Adri y yo, por ejemplo, no hemos sabido combatir el peor enemigo de las relaciones, la distancia, y lejos de echarle la culpa a él o atribuírmela a mí mismo, simplemente diré que me da mucha pena haber "perdido" algo tan valioso como lo que tenía con él... Marcos, por su lado... En fin... Simplemente agradecerle a Silvia el valor tardío que ha mostrado al contarme la verdad... Ahora creo que realmente su recuerdo sí está limpio. Sebas me dijo una vez, hace unos días, que aún estoy enamorado de Marcos... Me sorprendí a mí mismo dudando... Y le repondí un tímido "no lo sé". Pero la verdad es que es difícil estar enamorado de algo que ya no existe, así que supongo que la respuesta es "no". Todo se resume en un cariño intenso y profundo que, de momento, nadie ha podido superar.
Pero a ese cariño le ha surgido, para bien o para mal, un rival y he de reconocer que es un rival muy fuerte. Se llama Antonio y es un artista nato de los pies a la cabeza en muchos aspectos. Es de esas personas increíbles que por circunstancias de la vida y casualidades remotas y diversas del destino se cruzan en tu vida, bien para hacerte felz, bien para reirse de ti y pisotear, escupir y humillar tus sentimientos. La velocidad de vértigo que está tomando este giro inusual e inesperado en mi vida me asusta incluso a mí, pero antes me llenaba la boca hablando del "Carpe Diem" y no va a ser menos ahora. En realidad estoy un poco cansado de que Nata me diga siempre con toda la razón del mundo "que soy una persona metódica, calculadora, que lo estipulo todo con la mente y que no me dejo llevar por el corazón". Quizá el título de este blog se lo debo a ella y espero que comprenda alguna vez que la mayoría de las acciones que tomo con el corazón igualmente están reñidas con la mente. Es difícil actuar con un órgano cuando el mismo se encuentra fragmentado en pedacitos, más que nada porque temes que antes de que vuelva a sanar, te lo vuelvan a destruir. Pero hablaba del "Carpe Diem"... Y hablaba también de Antonio...
La verdad es que no quiero hacer muchas más presentaciones... Creo que al haber metido en escena a Antonio y Sebas, haber comentado brevemente el cambio en mi vida laboral y mi relativo fracaso académico (cada uno que lo juzgue como mejor pueda, aunque para juzgar ya está Dios), y haber hablado por alto del cambio de canones de personas como 2.321 (retiradas a un segundo plano de momento), es suficiente por hoy, para dar concluída esta etapa.
Ya hemos cambiado el escenario y hemos retirado e introducido personajes... Esto apenas es una breve introducción que finaliza ya, más que nada porque he comido hace un rato y el sopor del verano y del estómago lleno hacen que parpadee de modo más largo y frecuente de lo habitual.
Esto es todo por ahora. Con la llegada del verano, el disparo de las emociones y las hormonas, y mi renovada situación llena de tiempo libre tendré más oportunidades para escribir, y así lo haré.
Para concluir, pondré una canción que, lejos de indicar cómo me siento, es una canción preciosa que me enseñó Sebas hace unos día.



Volveré pronto, mientras tanto, esperaré a que mi príncipe despierte...

Fin de la segunda temporada.

26 de diciembre de 2011

Recapitulando.

Muchos meses, semanas, días e incluso horas sin pasar por aquí. He necesitado de puñaladas en la espalda y cicatrices sangrantes en la lengua para decidirme a volver aquí. Y es que no a todo el mundo le gusta lo que lee, y es que no a todo el mundo le gusta lo que pienso. Pero este blog nació para eso, para gritarle al mundo mis penas y mis sentimientos (lleguen de mi mente o de mi corazón), así que no veo motivo para privarme del lujo de hacerlo por no querer "dañar" a algunas cuantas personas. Quizás lo más determinante para tomar la decisión de "volver" ha sido gracias al comentario de mi última entrada, "Distancia" en la que un lector anónimo (para mí, al menos) me animaba a continuar alegando que está "enganchado" a mi blog. Gracias "ojo de pollo".
¿¿Por dónde empezar?? Pensareis que quizás sea mejor que empiece por el principio, por donde lo dejé, por cuando me estaba emocionando ante aquella "Visión de futuro" en la que empezaba algo con Edu, algo que nunca llegó . Y es que sí, para aquellos que no lo hayais deducido aún, aquel "sueño húmedo" fue con él, con Edu, con la persona que sin quererlo (ni saberlo) me ha hecho un poquito de daño durante el verano. Pero los que me conozcan sabrán (y los que no, lo harán ahora), que no soy una persona rencorosa. No mucho al menos.
Bueno... Debo reconocer que durante este tiempo de ausencia (que interpretaré como un descanso), ha habido varias ocasiones en las que me he sentado y he meditado acerca de qué escribir. Y el problema es que no sabía cómo expresarme (cosa que me preocupó). Quizás la mejor manera de que veais un poco el progreso de estos últimos meses sea con 2 de los borradores que intenté publicar y que no dieron fruto, bien por cobardía, bien por pereza o bien porque no quería comentarios al respecto; no los necesitaba (¿o sí?). Sea como fuere, he aquí un intendo de publicación del 27 de Julio del 2011:


"La amistad brilla por su ausencia:
Triste título el de hoy... Y es que en el ámbito de la amistad me siento bastante vacío últimamente...
Tras haber fallado en varias de mis relaciones con amigos ya no sé cómo actuar. No sé por dónde vendrá el siguiente palo ni de qué manera. Simplemente sé que llegará pronto y quizás sea un daño irreparable.
La distancia es mi eterna compañera y enemiga a la vez. Cada vez me pesa más y estos años comienzan a parecerme siglos. Hecho de menos a tanta gente, pero cada vez siento más y más que nadie me echa de menos a mí... 
Quizás sea una de esas rachas en las que el mundo te viene grande. Quizás sea que ando con falta de "mimitos". Quizás sea que aún "ando buscando esa voz que me diga algo, que nunca haya escuchado", porque todas dicen lo mismo: que todo irá bien.
Pero cada vez me lo creo menos. Cada vez veo más y más grandes obstáculos en mi camino y hacen que pierda de vista mis sueños, mi camino, por lo que tengo que luchar y por lo que no, y simplemente deambulo estúpido sin saber qué hacer ni qué decir... 
Parece mentira que me sienta así de raro cuando apenas falta una semana para hacer el viaje de mis sueños a Canadá. Voy con billete de vuelta, pero sinceramente, no sé si tendré el valor de darle uso. En momentos como este en los que ves importante cualquier cosa insignificante, no puede hablar del mañana con plena certeza... Todo son vacíos "quizás"...
Ni siquiera "2.321" puede aplcar ya ese ansia de cambiar de aires. Quizás se me vaya la pinza y haga algo estúpido o quizás algo ingenioso... De lo único de lo que estoy seguro es de que estoy muy cansado de todos esos sentimientos negativos que fluyen a mi alrededor. Acabar con todo es la solución sin duda y quizás (de nuevo quizás) lo haga pronto...
Sólo sé que necesito a Sara más que a nadie en el mundo. Sólo ella es capaz de comprenderme plenamente sin la necesidad de decir palabra alguna. Pero eso ya lo dije en su momento. Me adueño del título de una novela adolescente y le digo al mundo que "Sara, hoy tengo ganas de ti". Te hecho de menos. 

No tengo ganas de seguir llorándole a la web mis penas... Tal vez no tendría que publicar esto en mi blog, pero llevo muchos días sin escribir y prometí hacerlo para contar cómo me siento, y ahora, me siento así de aislado, triste, débil... Y solo..."

Y no lo publiqué. Aquel día fue horrible (como otros tantos en aquellos meses). El mundo, como digo, me venía grande. No sabía qué iba a ser de mí y mi mente se encontraba en continua guerra con mi corazón, haciéndome caer en impulsos aniñados que nunca llegaron a buen puerto; gritándole mis verdades al mundo sin reparar en el daño que hacía; acusándome a mí mismo por la desconfianza en los demás; y sin atreverme a hacer nada de ello y quedando sentado en la ducha, con el agua quemándome en los hombros y ahogando mis sollozos y gritos en el vaho. No recuerdo cómo ni por qué conseguí salir de aquel pozo oscuro en el que me había sumido. Pero lo que sí sé es que aquella vez Campanilla no vino para rescatarme. Supongo que yo mismo, en aquella locura Mente vs. Corazón, le grité al vacío que "las hadas no existen" y Campanilla renunció a mí de la misma manera que yo renuncié a mí mismo.

A continuación un vago intento de publicación hace apenas unas semanas, cuando ya todo se había apaciguado y los sentimientos de tristeza y soledad habían mutado en sentimientos mucho más horribles: sentimientos de ira y rabia. Data del 2 de Diciembre del 2011.



"Reaparición:
Casi 5 meses después de mi huida sin aviso he vuelto. Lo hago pisando fuerte, con respuestas, con ideas, con sueños que intentar cumplir, con espíritu alicaido pero luchador, porque sí, a mí sí que me caracteriza eso de luchar, y no a esa gente que vaga sin ideales, pero con la boca llena. Estoy harto."

Fue breve porque en realidad era tanto lo que sentía que no era capaz de plasmarlo con palabras sin golpear brutalmente las teclas del ordenador. No obstante, todo está ya más tranquilo. Y no, no he necesitado de nadie. Ningún amigo ha acudido en mi ayuda, sino que, encima, me han acusado de nuevo de ser mal amigo. Yo, realmente, ya no sé si tienen razón o no y no quiero que sirva como excusa porque quizás obré mal, pero resulta que todo el mundo conoce aquello de "quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite", pero nadie lo pone en práctica. Si te portas mal, eres un cabrón, te vas a la mierda y púdrete. Punto.
También quería un bolígrafo de gel verde, de esos que me acompañaron a Canadá de la pulcra mano de Eloy Ortrega, y es que sí, yo también necesitaba plantarme a los pies de aquel acantilado y sentir la duda de si saltar o no.
La duda ya no está, pero la necesidad de sentirla es algo constante.

Así han sido estos últimos meses. Y ahora hablemos de lo que ocurre hoy día. Y como hace mucho tiempo que no escribo ningún relato, aquí va uno que refleja muy bien cómo son o cómo me gustaría que fueran las cosas, acompañado de la mano de Gavin Degraw. La decisión de querer entenderlo o no la dejo a vuestra disposición, tanto el relato, como la canción. Thank you for bring me the best moments of the year, Louigi.




"Prefacio (?):
Desperté sobresaltado al oir el ruido del cristal al estrellarse en el suelo y el posterior tintineo de los pedazos, huyendo en todas direcciones. Había sido apenas una leve cabezadita de un par de minutos. Comprobé el reloj y vi que aún faltaban 15 minutos. Mi madre se dispuso a limpiar el estropicio y él (o ella, da igual, no tiene importancia) se acercó y ocupó el mismo lugar de antes, la misma posición de antes y el mismo tono de incredulidad de antes.
- Así que 2300, ¿no? -inquirió.
- 2321 -corregí sin prestar mucha atención mientra otra imagen del reloj de la Puerta del Sol aparecía en la tele. Quedaban 13 minutos.
- Entiendo... -dijo percatándose de que yo no prestaba atención-. ¿Qué vas a hacer?
- ¿Qué posibilidades tengo?
- No lo sé -dudó. Y entonces me formuló la pregunta que ansiaba poder responderle a alguien que no fuera yo mismo-: ¿Estás enamorado?
<<¿Lo estoy?>>, pensé.
- Claro que estoy enamorado -intenté sonar lo más convincente posible, pero no me salió bien.
- ¿Y él? -preguntó con curiosidad mientras echaba un vistazo al televisor mientras mi madre disponía pequeños vasos llenos con redondas y verdes uvas y mi padre se disponía a descorchar una botella de cava. Faltaban 9 minutos.
- Él también -aseguré también con ligeras dudas; más que antes.
Y fue entonces cuando hizo la pregunta que llevaba tiempo esperando y que nadie se atrevía a hacer por miedo a caer en prejuicios, pero que, en realidad, todo el mundo pensaba.
- ¿Cómo has podido enamorarte de alguien a quien ni siquiera conoces?
- Pero... -comencé a protestar.
- No, no, no... No le conoces.
Desistí de mi queja sin ánimo de continuar hablando. En el fondo tenía razón: no le conocía. Ni tampoco a mí mismo en aquellos momentos. Él, mi 2321 me había reconocido que todo se estaba apagando, igual que las velas tras una buena velada; igual que yo. Quedaban 5 minutos. 
- ¿Y Mario? -preguntó de pronto dirigiéndome una tímida sonrisa.
- No lo sé...
Me dispuse con el vaso preparado, con la primera uva lista en la mano, rozándome los labios y notando la suave textura de su piel. Así recordaba sus labios, pero ya no pensaba en 2321, ni en Mario, sino en el otro "él" que había marcado aquel año, tanto por su presencia como por su ausencia. Marcos abordó mi mente y sendas lágrimas brotaron de mis ojos cuando resonó en la estancia la primera de las 12 campanadas. El 2011 se había ido para no volver, al igual que Marcos, al igual que pronto lo haría 2321."


Intentaré escribir pronto, pero por si acaso y como manda la hipócrita tradición, feliz 2012 a todos, incluido yo.

4 de julio de 2011

Distancia

Era inevitable que una de mis entradas se llamara así, ya que la distancia ha sido una lacra en mi vida durante los últimos 6 años... He cambiado 4 veces de casa a lo largo del último lustro y la verdad es que es muy poca la gente a la que realmente echo de menos... Hay personas a las que apenas conoces y les echas en falta cuando se van. En cambio hay otros con los que te codeas desde que eres pequeño y no significa nada para ti el hecho de que se marchen... Supongo que en alguno de todos los lugares en los que he vivido quedará alguien que me mencione de vez en cuando, que al pasar frente a la que era mi casa, piense en mí o simplemente que conserve alguna fotografía en su ordenador de antaño, cuando todo era mucho más fácil...
Lo que me ha motivado a escribir la entrada de hoy ha sido precisamente eso. Echo de menos a mucha gente. Muchos de ellos ya pasaron incluso al olvido, otros están en camino, otros dudo que les olvide jamás y alguno que otro ni siquiera creo que les conozca nunca. Y es que la mente humana es así de complicada. Hay una persona muy especial para mí que apenas es una imagen en la pantalla de mi ordenador. Miles de datos viajando por simples cables de cobre a miles de kilómetros por segundo. Una persona que se encuentra a nada menos que 2.321 km. de distancia. Y curiosamente, una de las personas que, auque no haya podido nunca palpar, echo de menos hasta la saciedad... Supongo que puedo afirmar que también le quiero, igual que quiero, he querido, o querré a todos los demás que son importantes en alguna parte de mi recuerdo o mi presente... Nela, Sara, Nata, Edu, Eli, Damián, Raúl, Kris, Yani, Adri, Ana, Javi, Sofía, Lourdes, Jenny, Miguel Ángel, Eva, Noe... Y tú, Louigi...
Hace mucho que no actualizo con una banda sonora... Hoy otra canción que lleva por títutlo el mismo que la entrada de hoy. Así es como me siento muchas veces. "¿Qué te debo, distancia? Te empeñas en lastimarme y en matarme de dolor. [...] Te ofrezco todo, excepto ser tu amigo". Qué te debo para que siempre estés jodiendo la marrana... Que asco de pesimismo. Estoy harto ya de ver el vaso medio vacío por tu culpa... Sé que algún día podré contigo y vengaré todo lo que me estás haciendo pasar... Lo juro.



Os hecho de menos...

21 de junio de 2011

Sueños "húmedos".

¡Dios mío! He tenido un sueño maravilloso que quiero publicar en el blog por su cuestionable importancia trascendental en los próximos meses... En fin... Que dicen que soñar con agua da buena suerte. Ahí va el sueño con un toque de relato.

"Me desperté con olor a flor marchita y la boca seca. Unos pequeños y blancos rayos de amanecer se colaban tímidos por los resquicios de la persiana, allá en la pared, la cual se me antojaba tan lejana, fruto de la pereza, y dibujaba motas de luz distorsionadas por las cortinas. Bostecé abriendo desmesuradamente la boca y extendiendo mis manos y mis pequeños dedos de los pies todo lo que fui capaz. Crujieron algunas vértebras y otras tantas articulaciones chascaron. Saboreé el vació de la habitación y tragué saliva. Aquel aroma a sexo aún flotaba en el cuarto.
Deslicé la fina sábana que me cubría de mi cuerpo desnudo y me senté en la cama, codos sobre las rodillas, frotándome la cara con fuerza, intentando eliminar todo indicio de sueño. Oí su lenta y acompasada respiración romperse tras de mí para dar paso a un concierto de suspiros y bostezos, con algún acorde de toses de por medio. Le miré y clavé mis pupilas sobre su cuerpo mientras realizaba el mismo y extraño ritual que yo, restregando sus fuertes manos sobre su rostro perfecto, apenas quebrado por las puntas de una barba que se abría paso a través de los poros de su barbilla. Me giré y me tumbé suavemente sobre él, hasta alcanzar sus labios con los mios, en un largo y matutino beso.
- Buenos días -alcanzó a decir con voz ronca. Carraspeó y volvió a toser.
- Buenos días, rey -dije al tiempo que me levantaba de la cama y corría ligeramente las cortinas-. ¿Has dormido bien?
- Pff -resopló, y me dirigió una mirada juguetona-. ¿Y tú?
- Genial -afirmé.
Se incorporó en la cama y sin apenas quererlo contemplé su espalda, recordando las horas anteriores en las que mis manos y mis labios la habían recorrido por completo. Había sido una noche magnífica.
- Voy a ducharme -anuncié mientras me dirigía a la puerta.
- ¿Te acompaño? -preguntó pícaro, lanzándome otra de sus miradas acompañada de una sonrisa perfecta. Le miré alzando las cejas y aseguró-: Para frotarte la espalda y eso...
- Ya... Y eso, ¿no? -le devolví la mirada juguetona-. ¿No tuviste suficiente con lo de anoche que aún quieres más?
- Para mí, nunca es suficiente. Ya lo sabes.
- Sí. Ya lo sé -suspiré. En realidad no me apetecía seguirle el juego. No ahora-. Ven sólo si quieres frotarme la espalda. Únicamente eso. De otro modo, será mejor que vayas preparando el desayuno.
Salí del cuarto sin darle oportunidad de responder. Fui al baño, abrí el grifo del agua caliente y me metí en la ducha mientras un cálido vapor comenzaba a manar del suelo de la misma. Dejé que el agua recorriera mi cuerpo durante algunos segundos, quieto, con los ojos cerrados bajo el chorro que chocaba en mi cabeza y se deslizaba cumpliendo cada curva de mi cuerpo.
Fue entonces cuando lo noté. Su presencia alteró el vaho, que se movió irregularmente a mi alrededor, confundiendo mi cuerpo entre el frío y el calor durante un instante. Deslizó con suavidad sus brazos en torno a mi vientre y entrecruzó sus dedos junto a mi ombligo, dejando escapar alguno de sus dedos, juguetón, dibujando círculos invisibles en torno al mismo. Me besó el hombro y apoyo su cabeza en mi espalda, dejando que el agua le cubriera también a él. Me sentí completo, realizado, como si nada más pudiera pedirle a la vida en aquel momento. Simplemente giré la cabeza con delicadeza para no perturbar la armonía que formaban nuestros cuerpos unidos en aquel romántico abrazo. Dirigí mis palabras hacia el lugar en el que yacía adormilado su rostro. Simplemente susurré.
- Te quiero.
Apretó ligeramente sus brazos como respuesta, y noté como sonreía mientras volvía a besarme en el hombro".

Pues ese ha sido mi sueño, llamémosle, "húmedo". El problema, por decirlo de alguna manera, es que no ha sido un sueño completamente inconsciente. Me refiero a que no tuvo lugar mientras dormía, por lo que el apasionado amante que me acompañaba en mi idilio tiene rostro, personalidad y nombre real. Es una persona de carne y hueso que conozco. Pero, ¿qué sería la vida sin un poco de misterio? Esto quiere decir que mantendré la incógnita durante algún tiempo. Quizás para siempre, no lo sé. Depende de muchos factores y de cómo se presenten las circunstancias. Pero vamos... Que no hay que ser muy inteligente para saber quién es. Como diría Carolina "del Norte": Hay que tener two fingers in front of para saberlo, cari.
Por lo pronto sólo puedo decir:
¡Buenas noches!